El mundo
2/01/2009Hubo un cazador de la Sierra Norte, que llegó a la conclusión de lo que era para él el mundo, tras años y años de escudrinar los montes. Éste estaba lleno de cotos, algunos podías entrar para cazar libremente, otros estaban prohibidos, y otros entrabas previa invitación tras trabajárselo bien (¿serían los mejores?)
Quizás los que más le hacían pensar eran los últimos. Demasiadas energías puestas muchas veces para terminar paseando solo sin llevar a casa nada. Comenzó a desmitificarlos, consciente que, si bien la paciencia se necesita en todos los terrenos para obtener resultados, era peor en aquellos que no eran consecuentes los resultados con lo que se afirmaba.
Al final entendió que el mundo era tal cual venía, disfrutar de las ilusiones que cada momento le brindaba, adaptándose para poder sobrevivir como los animalitos que el intentaba cazar…
…tenía que ser consecuente con sus ilusiones presentes.

